La mentira en la revolución digital, díselo al Washington Post

Madrid, 16 de enero del 2019.-  Una organización o una  persona ha distribuido hoy ejemplares falsos del Washington Post asegurando a cinco columnas que Trump dejaba la Casa Blanca. Y no sólo había ejemplares impresos, ciertamente idénticos a una edición regular de este periódico, si no que además tenían una página web, respaldando esta falsedad. Es un ejemplo más, pero la preocupación crece y crece desde hace varios años. 

La mentira, la media verdad, las fake news, nos acompañan desde que el ser humano tomó conciencia de sí mismo. Al leer los libros de historia, por parte de escritores de diferentes bandos políticos, veremos aproximaciones a la verdad y aproximaciones a la mentira. Sin embargo, la revolución digital nos ha dado habilidades y capacidades jamás vistas antes, pero no nos ha preparado para enfrentarnos a la mentira. Para discernir lo que es manifiestamente veraz, de lo que es interesadamente falso. 

¿Cómo se pueden defender las empresas en su estrategia de comunicación?

Partimos de la base de que la mentira está en nuestras vidas y que la mejor forma de defenderse es con un Protocolo de Crisis que salvaguarde la reputación, el buen nombre de la empresa, sus clientes y sus beneficios económicos. 

Cualquier persona, con mucho tiempo para hacer daño, es capaz de lanzar mentiras contra una marca. Cualquier día, a cualquier hora. Y si pillan a su compañía en fuera de juego, sin los profesionales adecuados, el daño será muy real. 

Un ejemplo sencillo. El troll, persona tóxica que inunda las redes sociales con “basura” para cometer un perjuicio a una empresa. O el bot, o el algoritmo, o el ataque informático. Ya sea un ser humano, un software o un hardware, los riesgos son gravísimos. Reciéntemente, el propio Gobierno Alemán vio comprometida su seguridad de datos y salieron a la luz cartas personales de la Canciller Angela Merkel. Grandes multinacionales de la industria, turismo, etc, han sufrido ataques cibernéticos que han nutrido a los fabricantes de mentiras. 

La manipulación de votantes, tanto en UK (Brexit), como en USA (Elecciones Trump) con mentiras es el ejemplo más sangrante y humillante para muchos actores que han intervenido. Esperemos que algún día se conozca toda la verdad de ambos hechos históricos. O al menos la aproximación a la verdad más veraz, honesta y humilde.

Este es el contexto en el que viven las empresas, de todo tamaño, y ninguna está salvo de la mentira. Un empleado despedido de forma abrupta puede ser el caldo de cultivo para un fabricante de mentiras. 

En busca de fuentes de información veraces 

Las fuentes de información de las Administraciones Públicas son fiables, pero tienen el sesgo del partido político de turno que las gobierna. Las fuentes tradiciones de periódicos, cadenas de radio y televisión son fiables, pero obedecen a los intereses particulares de sus propietarios. Internet, Redes Sociales, hoy por hoy, tienen el índice más bajo de credibilidad. Al ser herramientas gratuitas se financian con los datos de sus seguidores, es decir, ubicación geográfica, hábitos de compra, venta, lectura, afición….todo. 

Desnuda la mentira se convierte así en una labor diaria con una mentalidad flexible, abierta y preparada para combatir cualquier sorpresa. La verdad absoluta es un mito, una leyenda, una utopia. Pero de la verdad conocida y asumida por todos, a la mentira caprichosa y dolosa, el camino es muy, muy angosto. 

Su Departamento Comercial, Marketing o Comunicación debería plantearse ese Protocolo contra la mentira. En Grupo Reputación Corporativa trabajamos este tipo de auditorías desde el año 2001. Nos contacta en el teléfono: 91 737 53 11. 

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