¿Cómo lanzar una reivindicación a escala mundial, sin ningún coste, y en tan sólo unos segundos?

Al impacto de la audiencia televisiva hoy hay que sumarle el impacto de las redes sociales, tanto en tiempo real, como en las 24 horas posteriores. Si somos un planeta con 7.000 millones de personas, la reinvidación de Patricia Arquette ha podido llegar entre un 5% y un 10% de la población mundial. Y lo ha realizado sin ningún coste, sin ningún inversión en tiempo o capital humano. Tan sólo, ha bastado la decisión de Patricia Arquette para reclamar equidad en los salarios de los actores y actrices del cine americano, y por extensión, del cine en cualquier país. Por lo tanto, la recepción de un premio, cuya ceremonia es televisada es la mejor plataforma para lanzar reivindicaciones personales y sectoriales. Sin embargo, hay que medir muy bien qué mensaje se emite, con qué lenguaje y su coherencia con la gala en cuestión.

Madrid, 23 de febrero 2015.-  La gala anual de los Oscar ha llegado a registrar un récord de audiencia de 55 millones de personas. Ayer se celebró la 87 edición y la actriz Patricia Arquette, como muchos otros actores en ediciones pasadas, decidió aprovechar su minuto de gloria para reivindicar la igualdad en el salario de actores y actrices. El momento ocurrió así, justo al final de la intervención:

Al impacto de la audiencia televisiva hoy hay que sumarle el impacto de las redes sociales, tanto en tiempo real, como en las 24 horas posteriores. Si somos un planeta con 7.000 millones de personas, la reinvidación de Patricia Arquette ha podido llegar entre un 5% y un 10% de la población mundial. Y lo ha realizado sin ningún coste, sin inversión en tiempo o capital humano. Tan sólo, ha sido suficiente la decisión de Patricia Arquette para reclamar equidad en los salarios de los actores y actrices del cine americano, y por extensión, del cine en cualquier país.  Por lo tanto, la recepción de un premio, cuya ceremonia es televisada es la mejor plataforma para lanzar reivindicaciones personales y sectoriales. Sin embargo, hay que medir muy bien qué mensaje se emite, con qué lenguaje y su coherencia con la gala en cuestión. Año 1973, Marlon Brando gana el Oscar a mejor actor por “El Padrino” y ocurre esto:

Un ejemplo más doméstico, Javier Bardem en los Goya 2014 lanza su reivindicación con estas palabras:

En cualquier caso recordamos aquí la definición de “Efecto Streisand” como medicina preventiva a lanzar una reivindicación a escala mundial en la plataforma ideal, el mejor evento, de la mejor forma posible y coherente con el portavoz y la gala:

“El término debe su nombre a un incidente ocurrido en 2003 con la actriz estadounidense Barbra Streisand, que denunció al fotógrafo Kenneth Adelman y la página de fotografías pictopia.com por 50 000 000 dólares, exigiendo que se retirase una foto aérea de su casa de una publicidad que contenía imágenes de la costa de California, alegando su derecho a la privacidad.1 Adelman argumentó que se dedicaba a fotografiar las propiedades en primera línea de playa para documentar la erosión de la costa de California.[cita requerida] El periódico San Jose Mercury News advirtió poco después que aquella imagen se había hecho popular en Internet. Con su intento de censura, Barbra Streisand consiguió que una información en un primer momento intrascendente acabase obteniendo una gran repercusión mediática”. (Wikipedia). 

Por cierto, esta estrategia y tácticas, lejos de aplicarse sólo en el show business, también se pueden implementar en la vida cotidiana de una multinacional, una pequeña y mediana empresa, incluso de un autónomo. La reivindicación de Patricia Arquette se puede bajar a una reclamación sectorial de un grupo de empresa mayoritario en una región, por ejemplo. El objetivo es atreverse a realizarlo midiendo todas las variables, directa o indirectamente, para que no se vuelva contra los “atrevidos” autores.